Me identifico mucho con las reflexiones que hace el autor. En mi historia personal he tenido que enfrentar el conflicto de “identidad profesional” como él le nombra. Los primeros años fueron muy difíciles ya que no sabía como estar al servicio de los alumnos, preparaba mis clases en función de lo que yo consideraba adecuado y me decía a mi misma “los que quieran van a aprender y los que no, allá se las arreglan ellos solos”. No sabía como motivar su amor por el estudio y por la escuela porque yo misma no lo tenía. El hecho de entablar una comunicación e interacción efectiva con los adolescentes fue la dificultad más grande que he sentido a lo largo de los años.
El orgullo de ser profesor finalmente llegó cuando entendí que lo mejor que yo puedo hacer por mis alumnos es enseñarles a ser mejores personas con mi ejemplo personal no solo con palabras, estimular su desarrollo intelectual, hablarles de las maravillas del conocimiento y la libertad que te brinda, hablarles de personajes extraordinarios a lo largo de la historia de la humanidad y cómo fue que alcanzaron sus mayores logros, motivar la reflexión y el pensamiento crítico. Esto es lo que mas disfruto de mi profesión y es lo que me ayuda a combatir el “malestar docente”. En mi experiencia, al menos, he podido constatar que la mayoría de los alumnos están ávidos de conocimiento y sí les gusta ir a la escuela; el problema es que algunos de nosotros, los profesores, no sabemos o no queremos hacer más divertidas e interesantes nuestras clases y actividades para que ellos se mantengan motivados. Lo que debemos hacer, para aminorar nuestras insatisfacciones , es invertir tiempo en planear actividades de aprendizaje innovadoras para que los alumnos estén a gusto y se propicie el aprendizaje significativo.
El orgullo de ser profesor finalmente llegó cuando entendí que lo mejor que yo puedo hacer por mis alumnos es enseñarles a ser mejores personas con mi ejemplo personal no solo con palabras, estimular su desarrollo intelectual, hablarles de las maravillas del conocimiento y la libertad que te brinda, hablarles de personajes extraordinarios a lo largo de la historia de la humanidad y cómo fue que alcanzaron sus mayores logros, motivar la reflexión y el pensamiento crítico. Esto es lo que mas disfruto de mi profesión y es lo que me ayuda a combatir el “malestar docente”. En mi experiencia, al menos, he podido constatar que la mayoría de los alumnos están ávidos de conocimiento y sí les gusta ir a la escuela; el problema es que algunos de nosotros, los profesores, no sabemos o no queremos hacer más divertidas e interesantes nuestras clases y actividades para que ellos se mantengan motivados. Lo que debemos hacer, para aminorar nuestras insatisfacciones , es invertir tiempo en planear actividades de aprendizaje innovadoras para que los alumnos estén a gusto y se propicie el aprendizaje significativo.
Hola Magnolia...
ResponderEliminarComparto el sentimiento de orgullo por la profesión a la cual nos dedicamos, y al igual que tú coincido en el pensar de que algunos de nosotros nos resistimos a invertir tiempo para preparar las clases de forma tal que resulten mas atractivas, dinámicas y motivadoras para los alumnos. Si logramos tener al alumno motivado el proceso de aprendizaje será más fácil, divertido y significativo para ellos.
Saludos. Que tengas un bonito día.
Felicidades por tu blog.